Espacio para compartir e intercambiar ideas acerca de la Libertad, la Justicia, y la Solidaridad; propuestas desde el constitucionalismo y la filosofía, de cara a su estrecha relación con nuestras vidas cotidianas.
10 febrero 2022
01 febrero 2022
UCRANIA Y SU INTERÉS PARA BOLIVIA
FULGOR DE PRISMA
UCRANIA Y SU
INTERÉS PARA BOLIVIA
*por
José María Cabrera Dalence
Vassily
Nebenzia; embajador de Rusia ante la ONU y exponente de
la old school de la diplomacia rusa, tuvo que abandonar notablemente
molesto la inacabada sesión del mismísimo Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas, donde inesperadamente, Estados Unidos, había logrado por diez votos a
favor, tres abstenciones, y dos negativas, poner en discusión y debate público
las razones para el gran desplazamiento de tropas y armamento de parte de la
segunda potencia militar del mundo, la poderosa Rusia, a su frontera con su
débil vecina, Ucrania.
Al tiempo que el embajador ruso se
levantaba del codiciado asiento permanente que su país ostenta en el
Consejo, el propio Presidente de EUA, Joe Biden, emitió un comunicado de prensa
desde Washington, anunciando estar “listos pase lo que pase”, si es que “Rusia
elige alejarse de la diplomacia y atacar a Ucrania”.
Estos sucesos, de altísima
relevancia en la geopolítica mundial y que comprometen territorios literalmente
en el otro lado del mundo, ¿interesan también y deben preocupar a Bolivia, y al
rol que debe desempeñar su Cancillería?
Posiblemente la respuesta a
priori podría ser negativa, puesto que en dicho conflicto son las primeras
y más grandes potencias mundiales las que se enfrentan, utilizando para ello
sus mejores y más potentes armas diplomáticas y militares.
Sin embargo, en el escenario del
mundo actual, el avance del multilateralismo ha permitido que los demás países
de la llamada comunidad internacional, y no solo las grandes potencias,
intervengan con incidencia en el manejo de las diferentes crisis de la política
mundial, y en ese marco le correspondió ya a Bolivia en los años 2017 y 2018,
ocupar un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, e incluso dirigir y moderar
en ejercicio de la Presidencia rotativa de dicho organismo, la discusión y
manejo que en su momento la ONU tuvo que afrontar con relación a la guerra
civil en Siria, y que también comprometía los intereses geopolíticos de EUA,
Rusia y las demás potencias.
Ser una nación libre y soberana no
solo significa reivindicar la no injerencia en asuntos internos de tu propio
país, sino también involucrarse, activa y responsablemente, en el devenir de la
política internacional, ya que ésta, indefectiblemente, forja el orden mundial
que termina dictando las posibilidades reales para que la humanidad toda,
incluidos nosotros los bolivianos, podamos vivir y lograr nuestro ansiado
desarrollo, sin violencia, guerra, ni injusticia.
Es de interés de Bolivia, que en el
manejo de la crisis en Ucrania, no prevalezca el abuso y voluntad unilateral de
la nación con el ejército más fuerte, sino que más bien se respete el principio
de integridad territorial de los Estados, la Soberanía plena de los países, que
se observen y respeten todas las normas del Derecho Internacional y que los
Organismos Internacionales sean eficaces en la contención de la fuerza militar
o económica de los Estados como medio para la resolución de sus conflictos, y
no se tenga un retroceso internacional hacia el derecho a declarar guerras de
agresión ya proscrito por la Carta de las Naciones Unidas.
Tanto interesan a Bolivia la preservación de
estos aspectos, que su gran interés nacional, cual es su centenaria
reivindicación marítima, dependen del mantenimiento y desarrollo de la majestad
del Derecho Internacional y del multilateralismo; y es por ello que nuestra
Cancillería, emulando los eficaces votos emitidos por Méjico y Brasil en el
Consejo de Seguridad en el que ahora mantienen asientos por Latinoamérica, y
que apoyaron la moción de discusión a la que se negaron solo Rusia y China,
concurra asertivamente para evitar a toda costa que en el escenario
internacional una nación más poderosa que otra, se llame como se llame ésta,
actúe con abuso y arbitrariedad en contra de una más débil, y es en esa
dirección, y no en otra, que todos los bolivianos esperamos sea conducida
nuestra política internacional.
* Constitucionalista,
Profesor de Derecho,
y ex Procurador General del Estado
08 enero 2022
LA JUSTICIA QUE QUEREMOS

FULGOR DE PRISMA
LA JUSTICIA QUE QUEREMOS
*por José María Cabrera Dalence
Recientemente
un Viceministro de la cartera de Justicia, reconoció la perenne inexistencia de
la Independencia Judicial durante los sucesivos gobiernos en la historia de Bolivia.
La
sumisión de la Justicia a la política, no es su único mal, hay que agregarle su
endémica corrupción para favorecer a quien pueda comprarla, y a partir de ello
sumarle aún una multitud de vicios, con lo cual ésta, virtualmente, se
encuentra hoy inhabilitada para poder cumplir con su importante rol de
garantizar una sociedad más justa y pacífica.
Es por
esto que mucho se ha hablado y se habla, de la necesidad de una reforma
judicial, pero es tal el deterioro, que acometerla directamente, no sería suficiente
para rencauzar este Valor y rama esencial del gobierno democrático, sino que
imprescindiblemente, y antes de cualquier reforma, se debe encarar un auténtico
e histórico Pacto de Justicia en el cual los bolivianos arribemos a un
consenso esencial sobre “Cuál es la Justicia que queremos”; si una que
simplemente favorezca al poderoso de turno, o tal vez solo a las grandes
mayorías del momento, o si por cuenta una que pueda actuar imparcialmente y
aplicando solamente el Derecho.
La
respuesta sincera a esta cuestión, políticamente no es sencilla, ni menos aún
ingenua, ya que los adversarios no desaprovecharían la mínima oportunidad para
destruir a su oponente, pero paradójicamente la mantención de un sistema
perverso, como el actual, tampoco les garantiza lo contrario.
Encontrándonos
ante esta disyuntiva y con la finalidad de poder encontrar los contenidos
mínimos y esenciales, a partir de los cuales sea posible fundar no solo una
nueva rama judicial en Bolivia, sino un sistema que sustente amplias Instituciones
y Políticas de Justicia, la filosofía nos brinda, de la mano del Profesor John
Rawls y su noción de la Justicia como Equidad, una muy útil herramienta
a partir de la aplicación del ejercicio mental e hipotético llamado el Velo
de la Ignorancia, mismo que plantea imaginar cuáles serían aquellas
decisiones y acuerdos racionales a los cuales arribarían los representantes de
una sociedad, para definir los requisitos para el acceso y distribución de los
bienes y recursos con los que cuenta ésta, pero bajo la circunstancia especial
de que éstos representantes no van a poder conocer en absoluto las condiciones
particulares de cada uno de sus representados, no sabiendo si éstos son ricos o
pobres, hombres o mujeres, con mucha o escaza educación y, en suma, ignorando
absolutamente cualquier ventaja o desventaja que los pudiese caracterizar.
En este
escenario, al que Rawls denomina la Posición Original, los representantes
racionalmente arribarían siempre a unos Principios de Justicia
universales y válidos para cualquier sociedad en todo tiempo, y que lo serían
entonces también para el caso actual boliviano, siendo el primer gran consenso,
que a cada persona se le debe
garantizar un igual derecho a las más amplias libertades, y un segundo consenso
consistiría en que las desigualdades sociales y económicas, deben resolverse de
modo tal, que en primera instancia los bienes y recursos deben ser asequibles para
todos en condiciones de igualdad de oportunidades, y luego de ello, en
una forma que resulten en el mayor beneficio de las personas menos aventajadas
de la sociedad.
* Constitucionalista,
Profesor de Derecho,
y ex Procurador General del Estado
07 diciembre 2021
02 diciembre 2021
26 noviembre 2021
LA BANDERA FEDERAL
FULGOR DE PRISMA
LA BANDERA FEDERAL
El Federalismo en la era moderna, surge en la
Constitución de los Estados Unidos en el año 1787, y a partir de allí es
irradiado al resto de países, particularmente a los de extensiones
continentales como Méjico, Brasil, Argentina, Australia, Rusia y la India.
El federalismo consiste, básicamente, en el mantenimiento
de elevados niveles de autonomía por parte de los gobiernos locales, al mismo
tiempo que éstos sellan un pacto nacional perpetuo para el establecimiento de
un país y un gobierno a escala mayor, y con poderes exclusivos en materia de
defensa, relaciones exteriores, comercio internacional, política monetaria y
algunas otras más, conservando los gobiernos locales el resto de las
atribuciones gubernamentales.
En Estados Unidos el sistema federal redituó grandes
resultados en la preservación de las autonomías de sus Estados, pero en
Latinoamérica, sin ninguna excepción, no sucedió aquello, sucumbiendo todos
ellos al centralismo de sus gobiernos nacionales, teniendo como el más
deplorable ejemplo de federalismo fallido, al de Venezuela.
Durante todo el siglo XIX y mediados del XX, se mantuvo
un enfrentamiento dicotómico entre federalismo y unitarismo, pero una vez
concluida la segunda guerra mundial con la formulación del nuevo Estado
Regionalizado en Italia, como fórmula intermedia que pretende descentralizar al
centralismo secante, y a su vez unificar la dispersión federal, se inaugura una
nueva era donde ya no prevalecen ni se reivindica a ninguno de los dos modelos
originales y antagónicos, sino a una variante de exitosos modelos híbridos, que
mermaban los excesos de cada uno, y maximizaban sus virtudes.
Cabalmente es en ese escenario que Bolivia, teniendo como
principal modelo al Estado Autonómico español, el año 2009 instaura el Estado
Autonómico en su nuevo texto constitucional, superando por primera vez en su
historia al viejo Estado centralizado, contando desde entonces con Gobernadores
y legisladores electos por voto popular, y un catálogo extenso de atribuciones
exclusivas.
Sin embargo, el Estado Autonómico boliviano en estos casi
trece años, no ha podido desplegar todo su potencial, y ello debido a la
vocación centralista del prolongado gobierno del MAS que ralentizó todo el
proceso y aún más constantemente emitió leyes y medidas recentralizadoras, todo
ello ante la mirada de un acólito Tribunal Constitucional.
En esa perspectiva, es por demás de claro que el problema
con el Estado autonómico no es su necesidad de sustitución por la vía del fallido
federalismo latinoamericano, sino la conquista electoral y democrática de un
gobierno nacional pro autonómico, el restablecimiento de un Tribunal
Constitucional independiente que garantice la contención al desborde del
gobierno central, y no menos importante, el ejercicio efectivo de las
competencias autonómicas por parte de los propios Gobernadores.
Por el contrario, insistir con la retoma de añejas
banderas federales, pese a las evidencias del tiempo y los avances de la
modernidad, tiene todas las muestras de ser, ni más ni menos, un mero acto de
demagogia.
*
Twitter @JoseMariaCabre, es Constitucionalista,
Profesor
de Derecho, y ex Procurador General del Estado
10 noviembre 2021
LA VIRTUD DE LA DEMOCRACIA
FULGOR DE PRISMA
LA VIRTUD DE LA
DEMOCRACIA
* por José María Cabrera Dalence
Aciagos momentos se encuentra hoy atravesando el sistema democrático en Bolivia; y es que ya lo había dicho el papa Juan Pablo II, que “La Democracia necesita de la virtud si no quiere ir en contra de todo lo que pretende defender”.
¿Y cuál es pues esa
virtud requerida por la Democracia para que ésta resulte eficaz, y no
hubiésemos tenido que llegar al punto actual de división y desgarramiento
social entre bolivianos?
Por sobre todo comprender
que no basta solo con ganar elecciones, para luego imponer decisiones contra
viento y marea, llegando incluso a apostar en pos de ello, el presente y futuro
del país.
Tener luego en claro que
en Democracia, la Soberanía no reside en la mayoría circunstancial que ocupa
temporalmente el gobierno, sino que la Soberanía reside en todo el Pueblo, lo
cual abarca y comprende también a la oposición. Esta premisa es tan evidente
que la tenemos consagrada en el Artículo 7 de nuestra Constitución.
Sabiendo esto, recién
entonces es posible comprender a Nelson Mandela cuando afirmaba que “La
democracia exige respetar los derechos políticos de las minorías”, los
cuales básicamente consisten en el derecho al reconocimiento de su existencia, y
a ser respetados como tales y no así humillados ni perseguidos por sus expresiones
de disenso y oposición, derecho a influir sobre la adopción de políticas
públicas y las Leyes que éstas implican, derecho a controlar el ejercicio del
poder, y finalmente derecho a tener las oportunidades de poder transformarse en
mayoría y alternar en el ejercicio de la función de gobierno, para cuyo caso
estos mismos derechos le deberán ser también reconocidos a la nueva oposición.
El compromiso con los
valores democráticos tales como la responsabilidad, la libertad, el
pluralismo, la tolerancia, la igualdad, el respeto, la participación, la
justicia, y la legalidad, entre otros; resultan indispensables para un gobierno
de la Democracia, y de igual modo también el compromiso con los principios
ético-morales indígenas del suma qamaña (vivir bien), ñandereko
(vida armoniosa) teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin
mal), y qhapaj ñan (camino o vida noble); importantísimos valores y
principios que hoy por hoy, se encuentran completamente ausentes en nuestra
cruda realidad nacional.
Sin duda alguna el espíritu indómito y noble del pueblo boliviano, demandará a sus clases dirigentes la reconducción de los liderazgos de manera que la virtud de la Democracia, pueda ser verdaderamente ejercida para el bien de la Patria y su heredad.
* Twitter
@JoseMariaCabre, es Constitucionalista,
Profesor
de Derecho, y ex Procurador General del Estado
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