01 febrero 2022

UCRANIA Y SU INTERÉS PARA BOLIVIA

 FULGOR DE PRISMA

UCRANIA Y SU INTERÉS PARA BOLIVIA

*por José María Cabrera Dalence


Vassily Nebenzia; embajador de Rusia ante la ONU y exponente de la old school de la diplomacia rusa, tuvo que abandonar notablemente molesto la inacabada sesión del mismísimo Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde inesperadamente, Estados Unidos, había logrado por diez votos a favor, tres abstenciones, y dos negativas, poner en discusión y debate público las razones para el gran desplazamiento de tropas y armamento de parte de la segunda potencia militar del mundo, la poderosa Rusia, a su frontera con su débil vecina, Ucrania.

Al tiempo que el embajador ruso se levantaba del codiciado asiento permanente que su país ostenta en el Consejo, el propio Presidente de EUA, Joe Biden, emitió un comunicado de prensa desde Washington, anunciando estar “listos pase lo que pase”, si es que “Rusia elige alejarse de la diplomacia y atacar a Ucrania”.

            Estos sucesos, de altísima relevancia en la geopolítica mundial y que comprometen territorios literalmente en el otro lado del mundo, ¿interesan también y deben preocupar a Bolivia, y al rol que debe desempeñar su Cancillería?

            Posiblemente la respuesta a priori podría ser negativa, puesto que en dicho conflicto son las primeras y más grandes potencias mundiales las que se enfrentan, utilizando para ello sus mejores y más potentes armas diplomáticas y militares.

            Sin embargo, en el escenario del mundo actual, el avance del multilateralismo ha permitido que los demás países de la llamada comunidad internacional, y no solo las grandes potencias, intervengan con incidencia en el manejo de las diferentes crisis de la política mundial, y en ese marco le correspondió ya a Bolivia en los años 2017 y 2018, ocupar un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, e incluso dirigir y moderar en ejercicio de la Presidencia rotativa de dicho organismo, la discusión y manejo que en su momento la ONU tuvo que afrontar con relación a la guerra civil en Siria, y que también comprometía los intereses geopolíticos de EUA, Rusia y las demás potencias.

            Ser una nación libre y soberana no solo significa reivindicar la no injerencia en asuntos internos de tu propio país, sino también involucrarse, activa y responsablemente, en el devenir de la política internacional, ya que ésta, indefectiblemente, forja el orden mundial que termina dictando las posibilidades reales para que la humanidad toda, incluidos nosotros los bolivianos, podamos vivir y lograr nuestro ansiado desarrollo, sin violencia, guerra, ni injusticia.

            Es de interés de Bolivia, que en el manejo de la crisis en Ucrania, no prevalezca el abuso y voluntad unilateral de la nación con el ejército más fuerte, sino que más bien se respete el principio de integridad territorial de los Estados, la Soberanía plena de los países, que se observen y respeten todas las normas del Derecho Internacional y que los Organismos Internacionales sean eficaces en la contención de la fuerza militar o económica de los Estados como medio para la resolución de sus conflictos, y no se tenga un retroceso internacional hacia el derecho a declarar guerras de agresión ya proscrito por la Carta de las Naciones Unidas.

Tanto interesan a Bolivia la preservación de estos aspectos, que su gran interés nacional, cual es su centenaria reivindicación marítima, dependen del mantenimiento y desarrollo de la majestad del Derecho Internacional y del multilateralismo; y es por ello que nuestra Cancillería, emulando los eficaces votos emitidos por Méjico y Brasil en el Consejo de Seguridad en el que ahora mantienen asientos por Latinoamérica, y que apoyaron la moción de discusión a la que se negaron solo Rusia y China, concurra asertivamente para evitar a toda costa que en el escenario internacional una nación más poderosa que otra, se llame como se llame ésta, actúe con abuso y arbitrariedad en contra de una más débil, y es en esa dirección, y no en otra, que todos los bolivianos esperamos sea conducida nuestra política internacional.

* Constitucionalista, Profesor de Derecho,

 y ex Procurador General del Estado

08 enero 2022

LA JUSTICIA QUE QUEREMOS


FULGOR DE PRISMA

 

LA JUSTICIA QUE QUEREMOS

*por José María Cabrera Dalence

Recientemente un Viceministro de la cartera de Justicia, reconoció la perenne inexistencia de la Independencia Judicial durante los sucesivos gobiernos en la historia de Bolivia.

La sumisión de la Justicia a la política, no es su único mal, hay que agregarle su endémica corrupción para favorecer a quien pueda comprarla, y a partir de ello sumarle aún una multitud de vicios, con lo cual ésta, virtualmente, se encuentra hoy inhabilitada para poder cumplir con su importante rol de garantizar una sociedad más justa y pacífica.

Es por esto que mucho se ha hablado y se habla, de la necesidad de una reforma judicial, pero es tal el deterioro, que acometerla directamente, no sería suficiente para rencauzar este Valor y rama esencial del gobierno democrático, sino que imprescindiblemente, y antes de cualquier reforma, se debe encarar un auténtico e histórico Pacto de Justicia en el cual los bolivianos arribemos a un consenso esencial sobre “Cuál es la Justicia que queremos”; si una que simplemente favorezca al poderoso de turno, o tal vez solo a las grandes mayorías del momento, o si por cuenta una que pueda actuar imparcialmente y aplicando solamente el Derecho.

La respuesta sincera a esta cuestión, políticamente no es sencilla, ni menos aún ingenua, ya que los adversarios no desaprovecharían la mínima oportunidad para destruir a su oponente, pero paradójicamente la mantención de un sistema perverso, como el actual, tampoco les garantiza lo contrario.

Encontrándonos ante esta disyuntiva y con la finalidad de poder encontrar los contenidos mínimos y esenciales, a partir de los cuales sea posible fundar no solo una nueva rama judicial en Bolivia, sino un sistema que sustente amplias Instituciones y Políticas de Justicia, la filosofía nos brinda, de la mano del Profesor John Rawls y su noción de la Justicia como Equidad, una muy útil herramienta a partir de la aplicación del ejercicio mental e hipotético llamado el Velo de la Ignorancia, mismo que plantea imaginar cuáles serían aquellas decisiones y acuerdos racionales a los cuales arribarían los representantes de una sociedad, para definir los requisitos para el acceso y distribución de los bienes y recursos con los que cuenta ésta, pero bajo la circunstancia especial de que éstos representantes no van a poder conocer en absoluto las condiciones particulares de cada uno de sus representados, no sabiendo si éstos son ricos o pobres, hombres o mujeres, con mucha o escaza educación y, en suma, ignorando absolutamente cualquier ventaja o desventaja que los pudiese caracterizar.

En este escenario, al que Rawls denomina la Posición Original, los representantes racionalmente arribarían siempre a unos Principios de Justicia universales y válidos para cualquier sociedad en todo tiempo, y que lo serían entonces también para el caso actual boliviano, siendo el primer gran consenso, que a cada persona se le debe garantizar un igual derecho a las más amplias libertades, y un segundo consenso consistiría en que las desigualdades sociales y económicas, deben resolverse de modo tal, que en primera instancia los bienes y recursos deben ser asequibles para todos en condiciones de igualdad de oportunidades, y luego de ello, en una forma que resulten en el mayor beneficio de las personas menos aventajadas de la sociedad.


Estos dos Principios de Justicia, tan claramente esbozados por este emérito y contemporáneo filósofo social, ciertamente nos clarifica el horizonte para acercarnos a los consensos básicos que como sociedad tenemos que plasmar en un Pacto de Justicia que anteceda cualquier iniciativa de reforma judicial, y ello so pena de volver a reincidir en un nuevo intento fallido más.

* Constitucionalista, Profesor de Derecho,

                                                                                                                                                                  y ex Procurador General del Estado



 

26 noviembre 2021

LA BANDERA FEDERAL

 FULGOR DE PRISMA

LA BANDERA FEDERAL

                                                                             * por José María Cabrera Dalence

 


El Federalismo en la era moderna, surge en la Constitución de los Estados Unidos en el año 1787, y a partir de allí es irradiado al resto de países, particularmente a los de extensiones continentales como Méjico, Brasil, Argentina, Australia, Rusia y la India.

El federalismo consiste, básicamente, en el mantenimiento de elevados niveles de autonomía por parte de los gobiernos locales, al mismo tiempo que éstos sellan un pacto nacional perpetuo para el establecimiento de un país y un gobierno a escala mayor, y con poderes exclusivos en materia de defensa, relaciones exteriores, comercio internacional, política monetaria y algunas otras más, conservando los gobiernos locales el resto de las atribuciones gubernamentales.

En Estados Unidos el sistema federal redituó grandes resultados en la preservación de las autonomías de sus Estados, pero en Latinoamérica, sin ninguna excepción, no sucedió aquello, sucumbiendo todos ellos al centralismo de sus gobiernos nacionales, teniendo como el más deplorable ejemplo de federalismo fallido, al de Venezuela.

Durante todo el siglo XIX y mediados del XX, se mantuvo un enfrentamiento dicotómico entre federalismo y unitarismo, pero una vez concluida la segunda guerra mundial con la formulación del nuevo Estado Regionalizado en Italia, como fórmula intermedia que pretende descentralizar al centralismo secante, y a su vez unificar la dispersión federal, se inaugura una nueva era donde ya no prevalecen ni se reivindica a ninguno de los dos modelos originales y antagónicos, sino a una variante de exitosos modelos híbridos, que mermaban los excesos de cada uno, y maximizaban sus virtudes.

Cabalmente es en ese escenario que Bolivia, teniendo como principal modelo al Estado Autonómico español, el año 2009 instaura el Estado Autonómico en su nuevo texto constitucional, superando por primera vez en su historia al viejo Estado centralizado, contando desde entonces con Gobernadores y legisladores electos por voto popular, y un catálogo extenso de atribuciones exclusivas.

Sin embargo, el Estado Autonómico boliviano en estos casi trece años, no ha podido desplegar todo su potencial, y ello debido a la vocación centralista del prolongado gobierno del MAS que ralentizó todo el proceso y aún más constantemente emitió leyes y medidas recentralizadoras, todo ello ante la mirada de un acólito Tribunal Constitucional.

En esa perspectiva, es por demás de claro que el problema con el Estado autonómico no es su necesidad de sustitución por la vía del fallido federalismo latinoamericano, sino la conquista electoral y democrática de un gobierno nacional pro autonómico, el restablecimiento de un Tribunal Constitucional independiente que garantice la contención al desborde del gobierno central, y no menos importante, el ejercicio efectivo de las competencias autonómicas por parte de los propios Gobernadores.

Por el contrario, insistir con la retoma de añejas banderas federales, pese a las evidencias del tiempo y los avances de la modernidad, tiene todas las muestras de ser, ni más ni menos, un mero acto de demagogia.

* Twitter @JoseMariaCabre, es Constitucionalista,

Profesor de Derecho, y ex Procurador General del Estado

 

 

10 noviembre 2021

LA VIRTUD DE LA DEMOCRACIA

 


FULGOR DE PRISMA

LA VIRTUD DE LA DEMOCRACIA

                                                                                             * por José María Cabrera Dalence

            Aciagos momentos se encuentra hoy atravesando el sistema democrático en Bolivia; y es que ya lo había dicho el papa Juan Pablo II, que “La Democracia necesita de la virtud si no quiere ir en contra de todo lo que pretende defender”.

¿Y cuál es pues esa virtud requerida por la Democracia para que ésta resulte eficaz, y no hubiésemos tenido que llegar al punto actual de división y desgarramiento social entre bolivianos?

Por sobre todo comprender que no basta solo con ganar elecciones, para luego imponer decisiones contra viento y marea, llegando incluso a apostar en pos de ello, el presente y futuro del país.

Tener luego en claro que en Democracia, la Soberanía no reside en la mayoría circunstancial que ocupa temporalmente el gobierno, sino que la Soberanía reside en todo el Pueblo, lo cual abarca y comprende también a la oposición. Esta premisa es tan evidente que la tenemos consagrada en el Artículo 7 de nuestra Constitución. 

Sabiendo esto, recién entonces es posible comprender a Nelson Mandela cuando afirmaba que “La democracia exige respetar los derechos políticos de las minorías”, los cuales básicamente consisten en el derecho al reconocimiento de su existencia, y a ser respetados como tales y no así humillados ni perseguidos por sus expresiones de disenso y oposición, derecho a influir sobre la adopción de políticas públicas y las Leyes que éstas implican, derecho a controlar el ejercicio del poder, y finalmente derecho a tener las oportunidades de poder transformarse en mayoría y alternar en el ejercicio de la función de gobierno, para cuyo caso estos mismos derechos le deberán ser también reconocidos a la nueva oposición.

El compromiso con los valores democráticos tales como la responsabilidad, la libertad, el pluralismo, la tolerancia, la igualdad, el respeto, la participación, la justicia, y la legalidad, entre otros; resultan indispensables para un gobierno de la Democracia, y de igual modo también el compromiso con los principios ético-morales indígenas del suma qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa) teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin mal), y qhapaj ñan (camino o vida noble); importantísimos valores y principios que hoy por hoy, se encuentran completamente ausentes en nuestra cruda realidad nacional.

Sin duda alguna el espíritu indómito y noble del pueblo boliviano, demandará a sus clases dirigentes la reconducción de los liderazgos de manera que la virtud de la Democracia, pueda ser verdaderamente ejercida para el bien de la Patria y su heredad. 

* Twitter @JoseMariaCabre, es Constitucionalista,

Profesor de Derecho, y ex Procurador General del Estado

 

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