19 octubre 2021

UNO NO VENDE LA TIERRA POR LA QUE CAMINA SU PUEBLO

 


FULGOR DE PRISMA

UNO NO VENDE LA TIERRA POR LA QUE CAMINA SU PUEBLO

* por José María Cabrera

El título de éste artículo corresponde a la célebre proclama, emitida alrededor de 1.876 por el gran Jefe Siux, Caballo Loco, durante las guerras en contra del ejército de Estados Unidos en defensa de los territorios ancestrales de los indígenas de Norteamérica.

Hoy en Bolivia, resuena nuevamente éste mensaje, pues hay también un Pueblo, más bien muchas Naciones Indígenas originarias, que nuevamente caminan – literalmente - pues van marchando por cientos de kilómetros, para hacer escuchar su voz, su protesta al resto del país.

Las pisadas humildísimas, llenas de dignidad de estas Naciones, han ido marcando durante años auténticos hitos en la Democracia boliviana, tales como la mismísima reivindicación en el 2.002, de refundar Bolivia en una Asamblea Constituyente, y por la cual ahora, al menos declarativamente, se tiene una Bolivia Plurinacional.

Lucharon blandiendo banderas blancas con la flor del patujú y la tricolor nacional, y en contra de la invisibilización histórica de Bolivia hacia ellos, como los otros indígenas no aymaras ni quechuas, reclamando el respeto por sus Territorios ancestrales y Derechos.

Ahora, la XI Marcha Indígena, clama por el respeto a sus Territorios ancestrales frente a las impunes invasiones de los Colonizadores convenientemente rebautizados como interculturales, que son, básicamente, campesinos migrantes de otras regiones, y que ahora están disputando las fértiles tierras de los peyorativamente llamados indígenas de tierras bajas.

Además de ello, los interculturales no comprenden la simbiosis y gran respeto que vincula a las Naciones Indígenas originarias con la majestad de sus montes y llanos, habiendo más bien asimilado a la perfección la incultura capitalista de la explotación total de la tierra para su aprovechamiento económico inmediato y cortoplacista. Literalmente se han asentado en áreas protegidas, quemando y devastando el monte virgen para luego explotarlo.

Semejante situación solo ha podido suceder con la complicidad de las autoridades de turno, dando muestras de una tremenda discriminación hacia las Naciones Indígenas originarias del norte, oriente y sur del país, constitucionalmente dueñas de sus Territorios, y donde está prohibido que el Estado disponga o implemente políticas y medidas sin una previa, libre e informada Consulta a las Naciones afectadas.

No quepa tampoco ninguna duda, que todos los bolivianos, incluidos los interculturales, tienen el derecho a la tierra y al trabajo honesto en ella, pero no con base en el abuso y la arbitrariedad.

Urge que el Estado Plurinacional cese su trato discriminatorio hacia las Naciones Indígenas originarias, y reconduzcan las expectativas de los campesinos interculturales a través de los cauces constitucionales del respeto irrestricto a los indígenas, que de ningún modo lo son de segunda clase, y se defienda además el medio ambiente, de modo que los Principios ético-morales guaraníes proclamados en el Artículo 8 de la Constitución, el ñandereko y el ivi maraei, que son la vida armoniosa y la tierra sin mal, puedan hacerse verdaderamente, una realidad.

* Twitter @JoseMariaCabre, es Constitucionalista,

Profesor de Derecho, y ex Procurador General del Estado

10 septiembre 2021

LO SUBNACIONAL Y EL PODER DE LAS PALABRAS

           


                             LO SUBNACIONAL Y EL PODER DE LAS PALABRAS

* por José María Cabrera

Hace ya más de doscientos años el célebre lexicógrafo y ensayista inglés, Samuel Johnson, afirmó que el lenguaje es el vestido del pensamiento, de manera que, detrás de las aparentemente ingenuas palabras, éstas más bien traerían aparejadas consigo, auténticas ideologías y sistemas de comprensión del mundo.

Tiempo después, Napoleón Bonaparte diría que la repetición es la más vigorosa de todas las figuras retóricas. Así, el uso de determinadas palabras y su persistente repetición, son una sutil y muy poderosa manera de distorsionar el entendimiento de la realidad e incidir en el curso de los acontecimientos.

En Bolivia y para el caso, son muchas las innovaciones lingüísticas que se pergeñan deliberada y conscientemente para condicionar el entendimiento de nuestra realidad, palabras que son luego repetidas irreflexiblemente por otros, y créanlo o no, hasta  por muchos cándidos opositores a estos sistema de pensamiento, y también por un grupo mayoritario de periodistas, con lo cual el resto de la población queda a merced de los estragos que la prestidigitación del lenguaje provocará en su comprensión de la realidad.

El término Subnacional, es una de éstas nada ingenuas palabras, que sin estar ni siquiera mencionada en nuestra Constitución, ni tampoco en la Ley Marco de Autonomías, ahora reina como natural y evidente para referirse a los gobiernos subnacionales, elecciones subnacionales y todo lo que tenga que ver con los gobiernos autonómicos departamentales y municipales, principalmente; habiendo así, lo Subnacional, suplantado por completo a lo Autonómico.

Ésta sutileza del lenguaje es devastadora para la ideología libertaria contenida en la corriente descentralizadora y autonomista, pues el término subnacional transmite la idea de que los gobiernos autonómicos, están por debajo y son subalternos respecto del centralismo, noción que no tiene ninguna correspondencia con lo establecido en nuestra actual Constitución, que superando al sempiterno Estado centralista, por vez primera introdujo, inclusive desde su propio Artículo primero, un complejo sistema para un Estado descentralizado y con autonomías, además de establecer todo el Libro Quinto de la misma para desarrollar cuatro niveles de gobiernos autonómicos.

Así, el término subnacional viene a constituirse en un resabio del pensamiento centralista, secante y totalitario, que fue superado con la reforma constitucional del 2009, y todos quienes se adscriben en esa reivindicación autonómica y libertaria reconocida por la propia Constitución, no pueden repetir ni acuñar en ninguna de sus expresiones la referencia a gobiernos subnacionales sino más bien autonómicos, así como tampoco a elecciones subnacionales sino también autonómicas, y así tender a generalizar y normalizar el uso constitucionalmente correcto de los términos que finalmente contienen a los valores y principios del Estado Autonómico, inserto en nuestra Constitución, ¿o es que acaso pretendemos retornar al centralismo?.

* @JoseMariaCabre es Abogado constitucionalista,

 Profesor de Derecho, y ex Procurador General del Estado


 

26 agosto 2021

LOS ROLLING STONES Y EL COMPÁS CONSTITUCIONAL




                             LOS ROLLING STONES Y EL COMPÁS CONSTITUCIONAL

* por José María Cabrera

El legendario baterista de los Rolling Stones, Charlie Watts, ha fallecido a sus 80 años, rodeado de su familia en un hospital de su natal Londres. Esa es la noticia que han reportado recientemente a nivel mundial los diferentes medios noticiosos del planeta.

Charlie, como miembro fundador de nada menos que los Rolling Stones, ha sido uno de los más icónicos bateristas del rock. Su carácter apacible, discreción y elegancia, lo distinguían enormemente de sus histriónicos compañeros, el vocalista Mick Jagger, y el guitarrista Keith Richards.

Literalmente éste baterista marcaba con gran exactitud tanto el compás musical como el equilibrio de egos al interior de los Stones, y dentro de ese espacio, los performances de los protagónicos Jagger y Richards, se desplegaban con absoluta libertad y estridencia. El resultado de ello: la interpretación de espléndidas canciones. Música en todo su esplendor.

Y es que marcar y respetar el compás, si se quiere crear música, es fundamental, pues si emitimos los sonidos a un ritmo acompasado, es decir, fuera del compás, tan solo generamos ruido. 

Y esa es también la gran importancia, para las Naciones como en la música, del respeto del compás constitucional, que de la misma manera que lo hizo Charlie con su potente batería, marca la Constitución para todos los actores políticos, las Instituciones e incluso la sociedad civil, quienes gozan, así como las notas musicales en el pentagrama, de absoluta libertad para desenvolverse, pero siempre respetando y observando ese compás de límites infranqueables que marca el orden constitucional democrático.

Respetar las prohibiciones constitucionales, y cumplir los múltiples deberes que ésta también nos impone, son el único requisito para ejercer de manera irrestricta nuestra libertad. La fatal consecuencia de desplegar acciones que no estén acompasadas con la Constitución, rompiendo con ella, es la generación de graves crisis democráticas, sociales e institucionales, es el de generar un auténtico ruido que solo continúa postergando las aspiraciones de paz y desarrollo de las sociedades.

Por el contrario, y al igual que en la música, si más bien respetamos el compás constitucional que marca nuestra Ley Fundamental, lo que generaremos como sociedad es orden y armonía sociales, que son esenciales para finalmente alcanzar la Paz y el desarrollo que tanto necesita Bolivia.

* @JoseMariaCabre es Abogado constitucionalista,

 Profesor de Derecho, y ex Procurador General del Estado

12 agosto 2021

LA DILATADA DIÁSPORA HAITIANA, HOY ATRAVIESA BOLIVIA


 

LA DILATADA DIÁSPORA HAITIANA, HOY ATRAVIESA BOLIVIA

* por José María Cabrera

Según datos de la ONU anteriores a la pandemia del Covid-19, una cantidad de 1.585.681 ciudadanos haitianos, equivalente a casi el 15% de su población nacional, ya habían emigrado.

Solo superada por la diáspora de venezolanos; la emigración masiva de haitianos es sostenida en el tiempo y creciente en cantidad desde aquel atroz terremoto del año 2010, uno de los más devastadores en la historia de la humanidad del cual se tenga registro, y que generó una primera gran oleada migratoria con destino primero hacía Chile y luego también al Brasil, naciones que por aquella época pudieron brindar a los haitianos oportunidades de trabajo, paz y prosperidad.

Habiendo transcurrido más de una década desde entonces, y recrudecida la situación económica, esta comunidad migrante, con los exiguos ahorros que pudieron granjearse y esta vez junto a su nueva prole - miles de niños y niñas haitiano-brasileñas y haitiano-chilenas - han emprendido un nuevo rumbo migratorio con el propósito de llegar a los Estados Unidos.

Ante la mirada perpleja de todas las Américas y del mundo, están realizando un gigantesco y muy peligroso periplo de miles y miles de kilómetros, sorteando a bandas delincuenciales, insalubridad, pobreza, abusos, estafas, climas extremos, fauna salvaje, y ante todo ello un hecho lamentable, pero real, es que muchos, incluidos los menores de edad, no lo lograrán.      

Su larga travesía inicia por diferentes vías y países de Sudamérica, lo cual también ha incluido su tránsito a través de las principales ciudades de Bolivia desplazándose por todo su eje de Este a Oeste, desde Puerto Quijarro en la frontera con el Brasil, emprendiendo la ruta hacia Santa Cruz hasta llegar a La Paz, y finalmente allí por la vía a Desaguadero continuar por el Perú para escalar hacia el norte hasta confluir por miles en Colombia, en un primer cuello de botella, en frente de la frontera con Panamá, donde intentarán atravesar el Darién, una de las más peligrosas selvas pantanosas del mundo, que como auténtica muralla natural, interrumpe todas las carreteras y vías entre ambos subcontinentes, siendo su densa vegetación el telón propicio y muy arriesgado para el paso irregular de miles de migrantes.

Los haitianos que logran este paso, tienen como nueva meta atravesar todo Centroamérica, Méjico y finalmente arribar a la ciudad fronteriza de Tijuana, segundo gran cuello de botella donde actualmente miles de ellos esperan y buscan la manera de poder cruzar hacia el territorio estadounidense.

¿Qué debemos hacer nosotros, aquí en Bolivia, frente a éste nuevo capítulo de la diáspora de Haití por nuestro continente? Sin lugar a dudas emprender todas las medidas y acciones humanitarias para auxiliar a éstos valientes ciudadanos, sobre todo a los menores de edad, ya que el simple hecho de ser migrantes, incluso con ingreso y tránsito irregular, no hace que pierdan su condición de personas y por ende siguen gozando de todos sus Derechos Humanos reconocidos y garantizados no solo por nuestra Constitución, que en su Artículo 14 es ampliamente garantista, igualitarista y universalista, sino también por todos los Tratados de DD.HH. del cual Bolivia es signatario.

La indiferencia frente a esta urgencia humanitaria no es una opción moral ni constitucionalmente aceptable, ni tampoco lo es el fácil recurso de las expulsiones expeditas que atentan contra el régimen legal y del derecho internacional de los refugiados en que también se constituyen los trabajadores migrantes por razones económicas.

La sociedad civil en su conjunto a través de sus diferentes organizaciones sociales: sindicatos, iglesias, asociaciones y otros, en primer lugar; y luego el gobierno nacional y los autonómicos; están llamados a emprender cuanto antes las diferentes medidas y acciones humanitarias, entre ellas: la prevención frente a múltiples estafas y redes de tráfico y trata de personas, proveerles asistencia sanitaria y de salubridad, otorgarles orientación y protección legal, y finalmente propiciar ya sea su salida por el puesto de frontera buscado, o en su defecto la posibilidad de su regularización migratoria.

La Solidaridad está mencionada en el Artículo 8.II de nuestra Constitución como un Valor que sustenta a Bolivia, y es precisamente en este tipo de circunstancias que el mismo debe ser puesto en práctica para la protección de quienes ahora nos necesitan.

* @JoseMariaCabre es Abogado constitucionalista,

 Profesor de Derecho, y ex Procurador General del Estado

03 agosto 2021

TOKIO ¿CUÁNTO VALEN LAS MEDALLITAS?


                                         TOKIO ¿CUÁNTO VALEN LAS MEDALLITAS?

* por José María Cabrera

Millones y millones de dólares es el costo que un país debe gastar sostenidamente durante varios años, para implementar y poner en marcha un sistema deportivo capaz de lograr que sus máximos exponentes se encuentren, finalmente, en condiciones de ganar una medalla olímpica.

Si esto es tan costoso, ¿vale la pena asignar estos recursos al deporte en vez de a hospitales, colegios, carreteras y tantas áreas de importancia para el bienestar y desarrollo de un país?

Sea dicho de paso, y esto no es un dato menor, nuestra propia Constitución Política del Estado, en su Artículo 105, ha establecido, nada más y nada menos, que garantizar los medios y recursos necesarios para la práctica del deporte competitivo, es una auténtica obligación financiera del Estado.

No obstante ello, y en perenne desobediencia a éste mandato constitucional, Bolivia, de modo muy distinto a lo hecho por las potencias olímpicas como EUA o China, e incluso a diferencia también de otros países de similar tamaño al nuestro, como Ecuador o Colombia, históricamente ha optado por ahorrarse esos recursos y más bien asignarlos a otros rubros, y precisamente por esa decisión, y no otra, nuestro país continua padeciendo una muy penosa e irremediable situación. Veamos cuál es esa realidad.

El simple hecho de que nuestros atletas jamás obtendrán preseas deportivas, finalmente resulta siendo una nimiedad si se cae en cuenta que la verdadera ganancia o pérdida de un país, al decidir destinar o no significativos recursos al deporte, es en realidad el temple y carácter que formará en toda su población nacional, inmersa en la masificación deportiva, de modo que lúdicamente sus ciudadanos podrán aprender a ser muy disciplinados, fijarse metas, trabajar duramente para alcanzarlas, sobreponerse ante las dificultades, respetar las reglas del juego y a los árbitros (lo que equivale a respetar las leyes y a las autoridades), desarrollar el espíritu competitivo, a trabajar en equipo, cooperativamente, a no visualizar al adversario de turno como un acérrimo enemigo que hay que aniquilar, a aprender de los errores, a soñar en grande, muy en grande, y aspirar a ser los campeones, los mejores del mundo.

Como se puede ver, por medio del deporte el Estado puede inculcar a su sociedad una amplísima gama de altos valores, lo cual no puede tener otro resultado que elevar los rendimientos en múltiples áreas, que la misma sociedad va obteniendo por sí misma a través del tesón de cada uno de sus individuos.

Además de ello, el gasto en deporte también conlleva múltiples beneficios en la salud mental y física de los ciudadanos, previniendo y aliviando todo tipo de enfermedades y, finalmente, es bien sabido que la opción de la juventud y la ciudadanía en general por el deporte, se constituye en una eficaz alternativa de sano ocio que previene vicios, alcoholismo y drogadicción. ¡Todo un paquete completo!, el mismo que nos permite caer en cuenta que las meras medallitas, son tan solo migajas en comparación al gran beneficio que han obtenido las Naciones que, a diferencia de Bolivia, sí han optado por la decisión de asignar un cuantioso presupuesto para formar mejores ciudadanos, y aunque no todos ellos logren colgarse una medalla olímpica, sin duda alguna serán ciudadanos de gran valía gracias a los frutos que la práctica del deporte ha dejado en ellos y ellas como una marca indeleble.

No se había equivocado nuestra Constitución, y mucha sabiduría condensa el mandato de su Artículo 105, cuyo propósito trasciende mucho más allá de la ganancia y acumulación de medallas, sino más bien al acrecentamiento de hombres y mujeres con muy altos valores y valía, para forjar un destino de gran bienestar y desarrollo para nuestra Patria boliviana.

* @JoseMariaCabre es Abogado constitucionalista,

                                                                  Profesor de Derecho, y ex Procurador General del Estado

09 julio 2021

MAGNICIDIO EN HAITÍ, JAQUE MATE AL REY… COMO SEA


 

Un nuevo magnicidio, ahora en Haití, acaba de ser inscrito en la historia contemporánea.

* por José María Cabrera

Acostado con la boca abierta, con la frente y ojo izquierdo perforados por arteros disparos de un total de doce tiros, fue acribillado y asesinado el mismísimo Presidente de la República de Haití, Jovenel Moise, y ello en la propia residencia presidencial al promediar la una de la madrugada, cuando un Comando fuertemente armado la tomó por asalto.

¿Es acaso en la historia, un hecho aislado el asesinato certero y brutal de un Presidente? ¿Son los magnicidios fenómenos que suceden únicamente en los países subdesarrollados?

En Bolivia, solamente por citar el siglo XX, se registraron al menos tres evidentes o controversiales muertes de sus Presidentes: Germán Busch en 1.939 muere de un disparo de bala calibre 32 en la cabeza, entre versiones de suicido y asesinato; Gualberto Villarroel en el año 1.946 fue sacado por la turba desde el propio Palacio Presidencial y ahorcado con lazo en uno de los postes de luz de la Plaza Murillo; René Barrientos en 1.969 muere al estrellarse su helicóptero en la localidad de Arque, Cochabamba, entre la justificación de fallas técnicas o la perpetración de un verdadero atentado. En el mismo Estados Unidos, tenemos los asesinatos de los Presidentes Abraham Lincoln en 1.865 por un disparo en plena función en el teatro Ford, y de Jhon F. Kennedy en 1.963 por precisos franco tiradores durante su desfile en carro por una de las céntricas avenidas de Dallas.

¿Por qué en todos los países, sean ricos o pobres, y en las diferentes latitudes del orbe, los magnicidios son una constante y muy cruda realidad?

La contundente respuesta es que en el diseño constitucional de los Gobiernos de Forma Presidencial, dentro de ese tramado tablero de ajedrez que representa el juego de poderes, la figura del Presidente resulta absolutamente preeminente respecto a los demás jugadores, concentrando por ello un altísimo valor estratégico. Lograr derrocarlo, asestarle un jaque mate, incluso a través de la opción criminal y sangrienta de su asesinato, resulta una medida, ruin y reprochable sin duda alguna, pero también eficaz para el cambio o freno rotundo en la conducción del país que buscan las fuerzas opositoras de turno.

Precisamente para el caso de los cinco magnicidios citados como ejemplo, éstos se perpetraron con el claro propósito de repeler las reformas políticas propiciadas por éstos Presidentes, pero desdeñándose para ello las vías institucionales de control y contención del poder, y apostando por la opción criminal del magnicidio, pese a los daños colaterales de desestabilización del país y un retroceso atávico de su clase dirigente.

La Democracia como valor y herramienta para el desarrollo y bienestar de los Pueblos, repudia el uso de la violencia, y más aún el de la criminalidad para la definición del destino de las Naciones, por ello resulta de vital importancia que las Constituciones contengan mecanismos reales, prácticos y efectivos para frenar y limitar el poder e influencia desmedidas de los Presidentes.

En el presente caso del sangriento asesinato del Presidente de Haití, nuevamente se confirma este panorama y situación, donde individuos o sectores de la oposición se han decantado por el repudiable recurso al magnicidio, ante un Presidente que concentró desmedidamente el poder al gobernar sin el contrapeso de un Congreso o Asamblea, extendió su mandato con triquiñuelas legales, y finalmente emprendió una reforma a su Constitución, pero violando la misma.

Ante esta nueva constatación, sucedida en nuestro hemisferio americano, y además en la primera República que logró instaurarse y emanciparse en Latinoamérica; deben encenderse las alarmas de todas las naciones que mantienen gobiernos presidenciales, como Bolivia y todos los demás, para reforzar las normativas de nuestras Constituciones, pero más aún para adoptar medidas de fortalecimiento de la responsabilidad y alta cultura política de nuestras clases dirigentes, de manera que los límites, controles y frenos al poder e influencia de los Presidentes de todas las Américas, logren ser contenidos por vías y medios democráticos e institucionales, y nunca más por la vía del recurso al asesinato del Presidente. Por ese camino ganan la Paz y el Progreso de nuestros Pueblos desde dentro, y no por fuera de los sistemas democráticos.

* @JoseMariaCabre es Abogado constitucionalista,

 Profesor de Derecho, y ex Procurador General del Estado

23 noviembre 2020

¿A QUIÉN LE IMPORTA LA EDUCACIÓN?

                                                                                     


¿A QUIÉN LE IMPORTA LA EDUCACIÓN?

Por José María Cabrera Dalence*

En vista del perseverante rechazo de politizados sindicatos de profesores, opositores a la implementación de la educación a distancia, finalmente la gestión 2020 fue prematuramente clausurada el pasado 2 de agosto, y todos los estudiantes promovidos de curso por decreto.

Los profesores, sea dicho de paso, no sufrieron ningún descuento en sus salarios, pese a que quedaron liberados de continuar con su labor de enseñanza de la niñez y juventud boliviana, siendo éstos últimos, los únicos y directos afectados con la supresión de su proceso de aprendizaje.

En Italia, Anita, un estudiante de 12 años, dio inicio a una serie de protestas por parte de estudiantes en las puertas cerradas de sus establecimientos educativos, quienes munidos de sus libros se asientan allí para autoenseñarse ante la vista de toda la ciudadanía en reclamo de la reapertura de sus colegios.

Hoy en Bolivia el desconfinamiento ha implicado la realización de masivas concentraciones políticas y ampliados sindicales, la autorización de la concurrida feria de alasitas en el Cambódromo, y hasta la reapertura de bares y discotecas. Todo está nuevamente reabierto, menos las escuelas.

Como colofón de este triste panorama, dos sucesos marcan hoy la agenda pública de la educación nacional; el primero de ellos las violentas protestas de las asociaciones de padres de familia ante diferentes gobiernos municipales, pero paradójicamente no en reclamo de educación para sus hijos, sino demandando que el presupuesto de los desayunos escolares les sean transferidos a ellos, y el segundo suceso, el anuncio con bombos y platillos por parte del Ministro de Educación de que recién en Febrero se retornaría al nuevo año escolar, pero en modalidad semipresencial, volviendo así exactamente al mismo punto de partida del año pasado que habría enfrentado la negativa de los sindicatos de maestros al uso de la educación a distancia.

Importante apuntar que la indicada modalidad semipresencial, apunta más bien a una educación presencial a media fuerza, pues absolutamente nada se ha adelantado ni proyectado para la efectiva implementación de la educación masiva a distancia.

Es tan evidente el menosprecio por la importancia y valor de la educación en la clase dirigente boliviana, así como por el resto de los estamentos de nuestra sociedad, que ante la vista y paciencia de todos, la gravísima crisis educativa apunta a abarcar una segunda gestión escolar.

Así como los estudiantes de Italia, que protestan frente a las puertas cerradas de sus colegios, en Bolivia urge que todos demandemos la priorización de la educación durante la actual pandemia del Covid-19, y ello en base a premisas que se deben tener absolutamente claras para enfrentar ésta crisis:

i) ningún sector debe rechazar nunca más la implementación de la educación a distancia.

ii) el rígido y centralizado “calendario y gestión escolar”, que jamás debió ser clausurado, debe tornarse también en flexible y regionalizado, tal cual el esquema de las cuarentenas aplicadas con esa modalidad en el país luego del levantamiento de la cuarentena rígida, de manera que en estos días de meseta epidemiológica las clases presenciales hubiesen podido desarrollarse en varios Municipios.

iii) La regionalización y flexibilización del calendario y la gestión escolar, permitiría que cada Municipio aplique la educación masiva a distancia más acorde con su realidad, con la mejor combinación de sus posibilidades de acceso tecnológico, televisión abierta o radio.

La cruzada en pro de la continuidad del proceso educativo de nuestros niños y jóvenes en Bolivia, debe unir y demandar el mayor esfuerzo y sacrificio de todos los bolivianos.

 

* Profesor universitario y ex Procurador General del Estado.                  

CLÁUSULAS ARBITRALES PATOLÓGICAS

  CLÁUSULAS ARBITRALES PATOLÓGICAS ·          Por José María Cabrera Dalence* 1.     INTRODUCCIÓN No existe en ninguna disciplina del ...