Espacio para compartir e intercambiar ideas acerca de la Libertad, la Justicia, y la Solidaridad; propuestas desde el constitucionalismo y la filosofía, de cara a su estrecha relación con nuestras vidas cotidianas.
07 diciembre 2021
02 diciembre 2021
26 noviembre 2021
LA BANDERA FEDERAL
FULGOR DE PRISMA
LA BANDERA FEDERAL
El Federalismo en la era moderna, surge en la
Constitución de los Estados Unidos en el año 1787, y a partir de allí es
irradiado al resto de países, particularmente a los de extensiones
continentales como Méjico, Brasil, Argentina, Australia, Rusia y la India.
El federalismo consiste, básicamente, en el mantenimiento
de elevados niveles de autonomía por parte de los gobiernos locales, al mismo
tiempo que éstos sellan un pacto nacional perpetuo para el establecimiento de
un país y un gobierno a escala mayor, y con poderes exclusivos en materia de
defensa, relaciones exteriores, comercio internacional, política monetaria y
algunas otras más, conservando los gobiernos locales el resto de las
atribuciones gubernamentales.
En Estados Unidos el sistema federal redituó grandes
resultados en la preservación de las autonomías de sus Estados, pero en
Latinoamérica, sin ninguna excepción, no sucedió aquello, sucumbiendo todos
ellos al centralismo de sus gobiernos nacionales, teniendo como el más
deplorable ejemplo de federalismo fallido, al de Venezuela.
Durante todo el siglo XIX y mediados del XX, se mantuvo
un enfrentamiento dicotómico entre federalismo y unitarismo, pero una vez
concluida la segunda guerra mundial con la formulación del nuevo Estado
Regionalizado en Italia, como fórmula intermedia que pretende descentralizar al
centralismo secante, y a su vez unificar la dispersión federal, se inaugura una
nueva era donde ya no prevalecen ni se reivindica a ninguno de los dos modelos
originales y antagónicos, sino a una variante de exitosos modelos híbridos, que
mermaban los excesos de cada uno, y maximizaban sus virtudes.
Cabalmente es en ese escenario que Bolivia, teniendo como
principal modelo al Estado Autonómico español, el año 2009 instaura el Estado
Autonómico en su nuevo texto constitucional, superando por primera vez en su
historia al viejo Estado centralizado, contando desde entonces con Gobernadores
y legisladores electos por voto popular, y un catálogo extenso de atribuciones
exclusivas.
Sin embargo, el Estado Autonómico boliviano en estos casi
trece años, no ha podido desplegar todo su potencial, y ello debido a la
vocación centralista del prolongado gobierno del MAS que ralentizó todo el
proceso y aún más constantemente emitió leyes y medidas recentralizadoras, todo
ello ante la mirada de un acólito Tribunal Constitucional.
En esa perspectiva, es por demás de claro que el problema
con el Estado autonómico no es su necesidad de sustitución por la vía del fallido
federalismo latinoamericano, sino la conquista electoral y democrática de un
gobierno nacional pro autonómico, el restablecimiento de un Tribunal
Constitucional independiente que garantice la contención al desborde del
gobierno central, y no menos importante, el ejercicio efectivo de las
competencias autonómicas por parte de los propios Gobernadores.
Por el contrario, insistir con la retoma de añejas
banderas federales, pese a las evidencias del tiempo y los avances de la
modernidad, tiene todas las muestras de ser, ni más ni menos, un mero acto de
demagogia.
*
Twitter @JoseMariaCabre, es Constitucionalista,
Profesor
de Derecho, y ex Procurador General del Estado
10 noviembre 2021
LA VIRTUD DE LA DEMOCRACIA
FULGOR DE PRISMA
LA VIRTUD DE LA
DEMOCRACIA
* por José María Cabrera Dalence
Aciagos momentos se encuentra hoy atravesando el sistema democrático en Bolivia; y es que ya lo había dicho el papa Juan Pablo II, que “La Democracia necesita de la virtud si no quiere ir en contra de todo lo que pretende defender”.
¿Y cuál es pues esa
virtud requerida por la Democracia para que ésta resulte eficaz, y no
hubiésemos tenido que llegar al punto actual de división y desgarramiento
social entre bolivianos?
Por sobre todo comprender
que no basta solo con ganar elecciones, para luego imponer decisiones contra
viento y marea, llegando incluso a apostar en pos de ello, el presente y futuro
del país.
Tener luego en claro que
en Democracia, la Soberanía no reside en la mayoría circunstancial que ocupa
temporalmente el gobierno, sino que la Soberanía reside en todo el Pueblo, lo
cual abarca y comprende también a la oposición. Esta premisa es tan evidente
que la tenemos consagrada en el Artículo 7 de nuestra Constitución.
Sabiendo esto, recién
entonces es posible comprender a Nelson Mandela cuando afirmaba que “La
democracia exige respetar los derechos políticos de las minorías”, los
cuales básicamente consisten en el derecho al reconocimiento de su existencia, y
a ser respetados como tales y no así humillados ni perseguidos por sus expresiones
de disenso y oposición, derecho a influir sobre la adopción de políticas
públicas y las Leyes que éstas implican, derecho a controlar el ejercicio del
poder, y finalmente derecho a tener las oportunidades de poder transformarse en
mayoría y alternar en el ejercicio de la función de gobierno, para cuyo caso
estos mismos derechos le deberán ser también reconocidos a la nueva oposición.
El compromiso con los
valores democráticos tales como la responsabilidad, la libertad, el
pluralismo, la tolerancia, la igualdad, el respeto, la participación, la
justicia, y la legalidad, entre otros; resultan indispensables para un gobierno
de la Democracia, y de igual modo también el compromiso con los principios
ético-morales indígenas del suma qamaña (vivir bien), ñandereko
(vida armoniosa) teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin
mal), y qhapaj ñan (camino o vida noble); importantísimos valores y
principios que hoy por hoy, se encuentran completamente ausentes en nuestra
cruda realidad nacional.
Sin duda alguna el espíritu indómito y noble del pueblo boliviano, demandará a sus clases dirigentes la reconducción de los liderazgos de manera que la virtud de la Democracia, pueda ser verdaderamente ejercida para el bien de la Patria y su heredad.
* Twitter
@JoseMariaCabre, es Constitucionalista,
Profesor
de Derecho, y ex Procurador General del Estado
19 octubre 2021
UNO NO VENDE LA TIERRA POR LA QUE CAMINA SU PUEBLO
FULGOR DE PRISMA
UNO NO VENDE LA TIERRA POR LA QUE
CAMINA SU PUEBLO
* por
José María Cabrera
El título de éste artículo
corresponde a la célebre proclama, emitida alrededor de 1.876 por el gran Jefe
Siux, Caballo Loco, durante las guerras en contra del ejército de
Estados Unidos en defensa de los territorios ancestrales de los indígenas de
Norteamérica.
Hoy en Bolivia, resuena
nuevamente éste mensaje, pues hay también un Pueblo, más bien muchas Naciones
Indígenas originarias, que nuevamente caminan – literalmente - pues van
marchando por cientos de kilómetros, para hacer escuchar su voz, su protesta al
resto del país.
Las pisadas humildísimas, llenas
de dignidad de estas Naciones, han ido marcando durante años auténticos hitos
en la Democracia boliviana, tales como la mismísima reivindicación en el 2.002,
de refundar Bolivia en una Asamblea Constituyente, y por la cual ahora, al
menos declarativamente, se tiene una Bolivia Plurinacional.
Lucharon blandiendo banderas
blancas con la flor del patujú y la tricolor nacional, y en contra de la
invisibilización histórica de Bolivia hacia ellos, como los otros indígenas
no aymaras ni quechuas, reclamando el respeto por sus Territorios ancestrales y
Derechos.
Ahora, la XI Marcha Indígena,
clama por el respeto a sus Territorios ancestrales frente a las impunes
invasiones de los Colonizadores convenientemente rebautizados como interculturales,
que son, básicamente, campesinos migrantes de otras regiones, y que ahora están
disputando las fértiles tierras de los peyorativamente llamados indígenas de tierras
bajas.
Además de ello, los interculturales
no comprenden la simbiosis y gran respeto que vincula a las Naciones
Indígenas originarias con la majestad de sus montes y llanos, habiendo más bien
asimilado a la perfección la incultura capitalista de la explotación total de
la tierra para su aprovechamiento económico inmediato y cortoplacista.
Literalmente se han asentado en áreas protegidas, quemando y devastando el
monte virgen para luego explotarlo.
Semejante situación solo ha
podido suceder con la complicidad de las autoridades de turno, dando muestras de
una tremenda discriminación hacia las Naciones Indígenas originarias del norte,
oriente y sur del país, constitucionalmente dueñas de sus Territorios, y donde
está prohibido que el Estado disponga o implemente políticas y medidas sin una
previa, libre e informada Consulta a las Naciones afectadas.
No quepa tampoco ninguna duda,
que todos los bolivianos, incluidos los interculturales, tienen el
derecho a la tierra y al trabajo honesto en ella, pero no con base en el abuso
y la arbitrariedad.
Urge que el Estado Plurinacional cese
su trato discriminatorio hacia las Naciones Indígenas originarias, y
reconduzcan las expectativas de los campesinos interculturales a través
de los cauces constitucionales del respeto irrestricto a los indígenas, que de
ningún modo lo son de segunda clase, y se defienda además el medio ambiente, de
modo que los Principios ético-morales guaraníes proclamados en el Artículo 8 de
la Constitución, el ñandereko y el ivi maraei, que son la vida
armoniosa y la tierra sin mal, puedan hacerse verdaderamente, una
realidad.
* Twitter
@JoseMariaCabre, es Constitucionalista,
Profesor
de Derecho, y ex Procurador General del Estado
10 septiembre 2021
LO SUBNACIONAL Y EL PODER DE LAS PALABRAS
LO SUBNACIONAL Y EL PODER DE LAS PALABRAS
* por José
María Cabrera
Hace ya más de doscientos años el célebre
lexicógrafo y ensayista inglés, Samuel
Johnson, afirmó que el lenguaje es
el vestido del pensamiento, de manera que, detrás de las aparentemente ingenuas palabras,
éstas más bien traerían aparejadas consigo, auténticas ideologías y sistemas de
comprensión del mundo.
Tiempo después,
Napoleón Bonaparte diría que la repetición es la más vigorosa de todas las figuras
retóricas. Así, el
uso de determinadas palabras y su persistente repetición, son una sutil y muy
poderosa manera de distorsionar el entendimiento de la realidad e incidir en el
curso de los acontecimientos.
En Bolivia y para el caso, son muchas las
innovaciones lingüísticas que se pergeñan deliberada y conscientemente para
condicionar el entendimiento de nuestra realidad, palabras que son luego
repetidas irreflexiblemente por otros, y créanlo o no, hasta por muchos cándidos opositores a estos
sistema de pensamiento, y también por un grupo mayoritario de periodistas, con
lo cual el resto de la población queda a merced de los estragos que la
prestidigitación del lenguaje provocará en su comprensión de la realidad.
El término Subnacional, es una de éstas nada
ingenuas palabras, que sin estar ni siquiera mencionada en nuestra
Constitución, ni tampoco en la Ley Marco de Autonomías, ahora reina como
natural y evidente para referirse a los gobiernos subnacionales, elecciones
subnacionales y todo lo que tenga que ver con los gobiernos autonómicos
departamentales y municipales, principalmente; habiendo así, lo Subnacional,
suplantado por completo a lo Autonómico.
Ésta sutileza del lenguaje es devastadora para la
ideología libertaria contenida en la corriente descentralizadora y autonomista,
pues el término subnacional transmite la idea de que los gobiernos autonómicos,
están por debajo y son subalternos respecto del centralismo, noción que
no tiene ninguna correspondencia con lo establecido en nuestra actual Constitución,
que superando al sempiterno Estado centralista, por vez primera introdujo,
inclusive desde su propio Artículo primero, un complejo sistema para un Estado descentralizado
y con autonomías, además de establecer todo el Libro Quinto de la misma para
desarrollar cuatro niveles de gobiernos autonómicos.
Así, el término subnacional viene a
constituirse en un resabio del pensamiento centralista, secante y totalitario,
que fue superado con la reforma constitucional del 2009, y todos quienes se
adscriben en esa reivindicación autonómica y libertaria reconocida por la
propia Constitución, no pueden repetir ni acuñar en ninguna de sus expresiones
la referencia a gobiernos subnacionales sino más bien autonómicos, así como
tampoco a elecciones subnacionales sino también autonómicas, y así tender a
generalizar y normalizar el uso constitucionalmente correcto de los términos
que finalmente contienen a los valores y principios del Estado Autonómico,
inserto en nuestra Constitución, ¿o es que acaso pretendemos retornar al
centralismo?.
* @JoseMariaCabre es Abogado constitucionalista,
Profesor de Derecho, y ex Procurador General del Estado
26 agosto 2021
LOS ROLLING STONES Y EL COMPÁS CONSTITUCIONAL
LOS ROLLING STONES Y EL COMPÁS CONSTITUCIONAL
* por José María Cabrera
El
legendario baterista de los Rolling Stones, Charlie Watts, ha fallecido a sus
80 años, rodeado de su familia en un hospital de su natal Londres. Esa es la
noticia que han reportado recientemente a nivel mundial los diferentes medios
noticiosos del planeta.
Charlie,
como miembro fundador de nada menos que los Rolling Stones, ha sido uno
de los más icónicos bateristas del rock. Su carácter apacible, discreción y
elegancia, lo distinguían enormemente de sus histriónicos compañeros, el
vocalista Mick Jagger, y el guitarrista Keith Richards.
Literalmente
éste baterista marcaba con gran exactitud tanto el compás musical como
el equilibrio de egos al interior de los Stones, y dentro de ese espacio, los performances
de los protagónicos Jagger y Richards, se desplegaban con absoluta libertad y
estridencia. El resultado de ello: la interpretación de espléndidas canciones.
Música en todo su esplendor.
Y es que
marcar y respetar el compás, si se quiere crear música, es fundamental, pues si
emitimos los sonidos a un ritmo acompasado, es decir, fuera del compás, tan
solo generamos ruido.
Y esa es
también la gran importancia, para las Naciones como en la música, del respeto
del compás constitucional, que de la misma manera que lo hizo Charlie
con su potente batería, marca la Constitución para todos los actores políticos,
las Instituciones e incluso la sociedad civil, quienes gozan, así como las
notas musicales en el pentagrama, de absoluta libertad para desenvolverse, pero
siempre respetando y observando ese compás de límites infranqueables que marca
el orden constitucional democrático.
Respetar las
prohibiciones constitucionales, y cumplir los múltiples deberes que ésta
también nos impone, son el único requisito para ejercer de manera irrestricta nuestra
libertad. La fatal consecuencia de desplegar acciones que no estén acompasadas
con la Constitución, rompiendo con ella, es la generación de graves crisis
democráticas, sociales e institucionales, es el de generar un auténtico ruido
que solo continúa postergando las aspiraciones de paz y desarrollo de las
sociedades.
Por el
contrario, y al igual que en la música, si más bien respetamos el compás
constitucional que marca nuestra Ley Fundamental, lo que generaremos como
sociedad es orden y armonía sociales, que son esenciales para finalmente
alcanzar la Paz y el desarrollo que tanto necesita Bolivia.
* @JoseMariaCabre es
Abogado constitucionalista,
Profesor de
Derecho, y ex Procurador General del Estado
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